MUNICIPIOS IMPERDIBLES DE NAVARRA

PAMPLONA

Un viaje por Navarra no está completo si no se visita la capital. El lugar más vibrante de toda la Comunidad Foral se hace querer, con sus fiestas, sus bonitos rincones, su gente acogedora y su gran oferta cultural y de ocio, además de los distintos monumentos y lugares históricos que esconde tras su entramado.
El casco antiguo es el mejor lugar por el que comenzar una visita, con su trazado medieval, sus iglesias góticas, el Museo de Navarra, el Palacio Real, el Centro de Interpretación del Camino de Santiago-Ultreia y más.

El Ayuntamiento de Pamplona, con su colorida fachada barroca,es el lugar del famoso chupinazo que da comienzo a San Fermín. Desde ahí, un paseo lleva hasta la Catedral de Santa María, donde el gótico maravilla en todos sus detalles. Además de la Plaza del Castillo, centro de la ciudad y donde se ubican algunos de los hoteles más míticos, las calles Estafeta, San Nicolás, Comedias o Mercaderes son algunos de los mejores lugares para rendirse al pincho, la estrella gastronómica del lugar, y otras delicias, como los fritos y, cómo no, el buen vino.

Los Pueblos más bonitos de Navarra

Descubre los pueblos más bonitos de Navarra para visitar, todos ellos situados en parajes naturales de increíble belleza y localidades que siguen conservando su esencia histórica y su patrimonio artístico de gran belleza que vale la pena visitar y es que Navarra cuenta con numerosos lugares de interés.
Aquí te mostramos los pueblos de Navarra con encanto que tienes que visitar si estás pensando en hacer turismo por la comunidad foral de Navarra, y es que vale la pena visitar estas atractivas localidades, muchas de ellas situadas cerca de Pamplona.
Además, si estás pensando en ir a Navarra y ver estos pueblos con encanto, puedes buscar una casa rural en Navarra entre todas las que tenemos disponibles en alguno de estos pueblos turísticos de Navarra.

OLITE

Olite es uno de los pueblos más recomendados de Navarra para visitar. Esta pequeña localidad se encuentra en el centro geográfico de Navarra. La silueta de su impresionante castillo domina la ciudad y es un ejemplo destacado del gótico civil navarro y europeo. En la Edad Media, fue sede real y el alojamiento de príncipes y princesas, por lo que se puede considerar una lección de historia viva de nuestro país.

Durante tu visita, no puedes dejar de recorrer las estrechas callejuelas de esta ciudad y contemplar las fachadas de piedra de sus casas solariegas, impresionantes iglesias como la de Santa María y las galerías medievales. También se conserva un recinto amurallado romano.

Por supuesto, no puedes irte de esta ciudad sin pasar por sus bodegas y degustar sus caldos. No en vano, Olite se considera la capital del vino.

OCHAGAVÍA

Cuando llegues a Ochagavía tendrás la sensación de estar ante una postal del Pirineo navarro. Este pueblo seduce al visitante por sus calles empedradas, sus viviendas de tejados empinados, la iglesia de piedra y el puente medieval que cruza su río. Visita los palacios medievales de Urrutia, Iriarte y Donamaría y las diferentes casas blasonadas de los siglos XVIII y XIX.

Y no solamente merece la pena visitar este pueblo por su casco urbano. Ochagavía se encuentra a 764 metros de altitud en el valle pirenaico de Salazar. Por lo tanto, te ofrece un impresionante paisaje de bosques de hayas y pinos, además de la confluencia de los ríos Zatoia y Anduña.

ESTELLA-LIZARRA

Esta ciudad monumental románica nació al amparo del Camino de Santiago, y ya en el siglo XV era conocida como Estella la bella. Recorrer las calles de esta ciudad te da la oportunidad única de contemplar sus palacios, casas señoriales, puentes e iglesias de origen románico.

El palacio de los Reyes de Navarra ubicado en Estella es uno de los pocos ejemplos del románico civil en España. También puedes visitar la Iglesia del Santo Sepulcro, donde destaca su fachada gótica. También merece la pena que callejees por esta ciudad para contemplar en primera persona la belleza de sus casonas y palacetes, como el palacio de los Eguía o la casa Fray Diego.

PUENTE LA REINA

Esta villa medieval se encuentra a 24 kilómetros de Pamplona, y es uno de los lugares con más simbolismo compostelano de Navarra. Aquí se unen dos de las principales vías del Camino de Santiago, por lo que aquí podrás ver continuamente a peregrinos en ruta a Santiago de Compostela.

Merece la pena que prestes atención a alguna de las joyas arquitectónicas de este pueblo navarro, como las iglesias del Crucifico, Santiago y San Pedro y el puente románico sobre el río Arga, uno de los más bellos de la ruta jacobea.
Puente la Reina merece el reconocimiento de haber conservado su trama urbana inicial, construida alrededor de su calle principal.

AMAIUR

Nada más llegar a este pueblo, te recibirá un llamativo arco de entrada. Después, a medida que recorras sus calles irás descubriendo la magnífica fachada de color bermejo de su caserío, hecha de la piedra procedente de las canteras de Almándoz.

Entre las visitas obligadas de este pueblo, destacan el Palacio Arretxea, la Casa Arriada y, sobre todo, el molino rehabilitado que todavía sigue funcionando y que ofrece diversos productos relacionados con la harina. A la salida, merece la pena que te relajes y disfrutes del aire recorriendo el paseo que atraviesa la presa y llega al monolito del monte Gazteludonde se recuerda la resistencia del pueblo frente a la conquista de Navarra.

ARTAJONA

Este pequeño pueblo se encuentra a 30 kilómetros de Pamplona. Su fortaleza medieval del siglo XI y su laberinto de calles estrechas y empedradas, junto con sus casas monumentales y sus palacios te darán la sensación de haber retrocedido siglos en la historia de España.

Pasear por Artajona es una verdadera lección de historia viva, en la que destacan sus palacios, la iglesia gótica de San Pedro y la basílica de Nuestra Señora de Jerusalén. De todos modos, su espacio más impresionante es el conjunto amurallado de El Cerco, de origen medieval.

Una sugerencia: durante tu visita sal del casco urbano para visitar los dólmenes del Portillo de Enériz y de la Mina, situados muy cerca del pueblo.

UJUÉ

Ujué es un pueblo cuya historia se remonta a la Edad de Bronce. Solamente con dar una vuelta por sus calles verás como el tiempo se detiene entre sus calles empedradas y sus edificios medievales.

La iglesia – fortaleza del pueblo combina el románico y el gótico en su construcción para ofrecer una arquitectura de impresionante belleza. Tampoco puedes dejar de contemplar sus impresionantes paisajes naturales, con vistas inigualables entre los Pirineos y la Ribera del Ebro.

RONCESVALLES

Muchos de los peregrinos que inician el Camino de Santiago deciden hacerlo en esta localidad del norte de navarra. Uno de sus puntos de interés más importantes es la Colegiata de Orreaga / Roncesvalles, un espacio de arquitectura medieval con una gran importancia histórica. Consagrada en el siglo XIII, es de gótico francés y su altar mayor tiene una talla gótica de madera revestida con plata.

Después de visitar el pueblo y la Colegiata, recomendamos un paseo por los bosques de hayas de la zona y, sobre todo, que pruebes el queso Idiazabal tradicional de estas tierras.

SANGÜESA

Esta pequeña ciudad navarra es popular por formar parte del Camino de Santiago, y por su impresionante patrimonio arquitectónico.

Después de visitar el pueblo y la Colegiata, recomendamos un paseo por los bosques de hayas de la zona y, sobre todo, que pruebes el queso Idiazabal tradicional de estas tierras.

ZUGARRAMURDI

Zugarramurdi nos evoca tiempos de magia y aquelarres, y nos transporta a un escenario lleno de magia y belleza. El manto verde azulado de las montañas por las que pastan las vacas y se pueden ver diversos caseríos aislados ya es un motivo más que suficiente para viajar hasta aquí. Si te adentras en el pueblo, podrás contemplar los antiguos caserones de la población, que le dan un aire entre romántico y decadente de gran belleza, sin olvidar la imponente construcción de la iglesia de la Asunción.

Cerca del pueblo se encuentra la famosa cueva de Zugarramundi, donde se celebraban en la edad media los aquelarres o reuniones de brujas. También se encuentra en el edificio del antiguo hospital el Museo de las Brujas.

ELIZONDO

Este pueblo situado en el norte de Navarra, es la capital del valle del Baztan. Su combinación de un entorno natural de gran belleza y de casas señoriales y palacios de sus calles convierte esta localidad en un escenario idílico donde se celebran diversas ferias y mercados.

Los muros blancos, los tejados a dos aguas, los balcones de madera y el sillar rojizo de vanos y esquinas caracterizan el paisaje de las calles de Elizondo, en el que sobresalen especialmente las casas señoriales y palacios del barrio antiguo. No puedes dejar de visitar el imponente palacio barroco de Arizkunenea.

BURGUI

Esta villa navarra es la puerta de entrada al valle del Roncal, y un pueblo de gran belleza que cuenta con un impresionante patrimonio histórico.  El puente romano de la entrada del pueblo ya es, de por sí, una verdadera postal.

Uno de los atractivos de este pueblo es su senda de los oficios, un recorrido de unos 4 kilómetros en el que podrás encontrar la recreación de diversos oficios antiguos, como una carbonera, una calera o un aserradero antiguo.

Burgui también destaca por su patrimonio natural. En su término se encuentra la reserva natural de la Foz de Burgui, donde habita una de las mayores colonias de buitres del continent

VIANA

Esta rica villa, ubicada a 81 km de Pamplona y 9 de Logroño, lindando con La Rioja, puede presumir de sumar 800 años. No es que este hito sea algo excepcionalmente singular, pero sí que se demuestra a cada paso que se da en esta localidad mediante una serie de monumentos imprescindibles. El más emblemático, la Iglesia de Santa María, un portentoso templo gótico cuyo interior conserva dos maravillosas rarezas. La primera, un retablo mayor tallado en madera dorada deslumbrante. La segunda, la Capilla del Santo Sepulcro, una recreación sui generis de la tumba de Cristo.

Afuera, los pasos se dirigen al Castillo de Viana, una fortaleza transformada en museo donde se exhibe una curiosa colección de arte, además de objetos y paneles que narran la importancia de esta localidad. Para comprobar de primera mano esta relevancia histórica, nada como plantarse frente a la recargada fachada barroca de su Ayuntamiento o mirar al cielo desde la iglesia de San Pedro, en ruinas por culpa de unas obras de ampliación en el siglo XIX que deterioraron mucho su estructura.

TAFALLA

Tafalla está situada al sur de Pamplona y tiene un rico patrimonio arquitectónico religioso y civil, con iglesias de origen medieval y un gran número de casas blasonadas. Destaca el Palacio de los Mencos, que está unido por un arco al convento de las Recoletas, y el de los Mariscales o Casa del Cordón, que ahora es la biblioteca pública.

Un lugar de visita obligada es la Plaza de Francisco de Navarra, con los soportales del ayuntamiento, la fuente y el quiosco, que fue restaurado hace unos años. Para golosos: Los pasteles de La Gloria, en la esquina de la plaza, están riquísimos.

TUDELA

En pleno corazón de la región descubrimos un auténtico tesoro, Tudela, uno de los pueblos más bonitos de Navarra. Situado a orillas del río Ebro, es la segunda población en importancia tras la capital. El centro neurálgico de la villa y lugar de reunión preferido de tudelanos y visitantes es la plaza de los Fueros, presidida por la Casa del Reloj. Desde aquí, y después de tomarnos algo en cualquiera de sus terrazas, podemos iniciar nuestra visita a Tudela.

El principal monumento de Tudela es la imponente catedral de Santa María, levantada sobre la antigua Mezquita Mayor. En su exterior destacan sus tres puertas de acceso, sobre todo la puerta del Juicio, y la Torre Nueva, un emblema de la ciudad. En su interior no os perdáis el espléndido retablo mayor, la talla policromada de la Virgen Blanca, del siglo XII, y la capilla de Santa Ana.

Además de la catedral, la ciudad de Tudela cuenta con otros ejemplos sobresalientes de arquitectura religiosa. Es el caso de la iglesia de Santa María Magdalena, con una portada puramente románica y un precioso pantocrator, la iglesia de San Jorge, antigua iglesia barroca del convento de los Jesuitas, o la iglesia de la Enseñanza, coronada por una bellísima cúpula con linterna.

CORELLA LA BELLA

Corella  es una ciudad situada al sur de Navarra en la zona denominada La Ribera , la tierra por excelencia de la huerta , la verdura y el vino . Esta ciudad se encuentra ubicada en un punto estratégico , equidistante 100 km aprox de Pamplona ,Logroño, Zaragoza y Soria.

El barroco respira por todos los rincones de la ciudad , sus calles antiguas , sus casas solariegas y sus palacios nos trasladan a épocas de verdadero esplendor económico y social.

Los ajos de Corella han tenido una gran fama y aceptación en el mercado Navarro y Español.Las principales variedades de ajos son los blancos y los rojos.

CARCASTILLO

Carcastillo es una de las puertas de entrada al desierto de las Bardenas, última etapa para los pastores trashumantes que llegan por la Cañada Real de los Roncaleses. Tierra de paso, y por tanto hospitalaria, se sitúa en la fértil vega del río Aragón y junto al antiguo monasterio cisterciense de La Oliva. Carcastillo fue tierra fronteriza, primero entre cristianos y musulmanes y después entre Navarros y Aragoneses y en esas lindes surgió el monasterio y junto a él prosperó la villa. Pasaron juntos por las Guerra de Sucesión y la de Independencia y, tras la desamortización de Mendizábal, Carcastillo continuó por su cuenta su crecimiento y desarrollo, con la llegada de nuevas gentes y la progresiva implantación de industrias, y así hasta nuestros días.

Palacio del Abad «Casa Malle»
Entre los edificios civiles de Carcastillo destaca el llamado palacio del Abad, situado junto a la iglesia, y que se trata de una construcción de piedra del siglo XVI con un balcón con ornamentación renacentista y rematado con una solana o galería de arcos de ladrillo características de la Ribera.

Iglesia de San Salvador
La iglesia del Salvador es una edificación del siglo XIII de la que se conserva la nave y que ha sido posteriormente reconstruida y ampliada en los siglos XIX y XX. Al exterior destaca la portada que conserva el primitivo crismón.

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